La eyaculacion precoz

Hay muchos motivos psicológicos que pueden ser los causantes de la eyaculación precoz, pero los más frecuentes son la falta de aprendizaje y la ansiedad.

La precocidad suele ser una característica común cuando el varón comienza a tener sus primeras relaciones sexuales. Con la práctica esto se resuelve en la mayor parte de los casos.

Algunos hombres experimentan mucha ansiedad ante la posibilidad de eyacular precozmente, de no poder "aguantar" y satisfacer a su pareja, miedo a "no quedar bien ", miedo al abandono.

El estrés, la ansiedad, el miedo, la vergüenza y la presión mental que sufre un hombre con eyaculación precoz lo conducen con frecuencia a buscar métodos como la distracción, pensar en algo desagradable mientras realiza el coito para intentar "durar más" y, en muchas ocasiones, a la evitación de los encuentros sexuales. Estos intentos de resolver el problema no hacen más que acentuarlo.

Aunque la creencia general es que la eyaculación precoz es sinónimo de durar muy poco tiempo en eyacular durante el coito, sin embargo no es la rapidez, sino la "ausencia de control voluntario" sobre la eyaculación, lo que constituye el factor central de esta disfunción; lo que impide al hombre ejercer un control voluntario sobre el proceso es una deficiencia en la percepción de las sensaciones genitales durante la fase de excitación intensa.

Los hombres que padecen de eyaculación precoz no perciben claramente las sensaciones de cuándo va a llegar el orgasmo lo cual, a su vez, los priva de la capacidad de regulación de las influencias nerviosas superiores. En consecuencia, la descarga refleja, esto es, la eyaculación, se da automáticamente cuando se alcanza el umbral fisiológico de excitación.

Por tanto, el objetivo principal de las tareas sexuales terapéuticas para el tratamiento de la eyaculación precoz consiste en hacer que el varón enfoque su atención repetidamente sobre las sensaciones que rodean al orgasmo.

Durante las sesiones psicoterapéuticas se revisarán las tareas realizadas, las dificultades que hayan podido surgir en la ejecución de las mismas, los conflictos de pareja que puedan haberse dado y, en definitiva, cualquier contingencia relacionada con la disfunción sexual y/o con la relación de pareja.

Soledad Fernández Fernández

Psicóloga